
Recuerdo la última vez que te ví, como si hubiera sido ayer...
Eras un niño al que le gustaba salir, un niño el cual era muy amigo de sus amigos, y un niño completamente feliz. Hasta que esa felicidad te la arrebataron cuando te dieron esa mala noticia, de la que tenías que intentar superar y salir adelante. Yo me enteré a través de una amiga que teníamos en común, y la verdad, me dejó de piedra cuando me lo contó...
Estuve varios días muy triste, porque la verdad, no me podía creer lo que me habían contado... Pero la enfermedad se apoderó de tí por completo...
Al poco tiempo de enterarme, volví a clase y me dijeron que ya no estabas con nosotros. Que nos dejastes para pasar a una mejor vida ya que, todo el mundo que tenías a tu alrededor, llorábamos tu pérdida. Aún sigo recordando aquella maravillosa tarde con muchísima alegría y muchísimo cariño. Siempre que llega el mes en el que te marchastes, me pongo muy triste, pero me consuela saber que siempre estarás conmigo y que nunca me dejarás...
Espero, que estés donde estés, cuides a aquellas personas que aún se acuerdan de tí, y que siempre se acordarán.
Amigo mío solo decirte; D.E.P.
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